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Rita Patiarroy es mi bisabuela por parte de madre. No la conocí, pero he oído historias sobre ella que me llenan de admiración e inspiran a tener la misma perseverancia y dedicación que ella mostró a lo largo de su vida.

A pesar de no haber recibido educación universitaria, ella trabajó desde joven. Se casó y tuvo nueve hijos. Su esposo tenía un trabajo estable, pero ella seguía trabajando y contribuyendo al hogar. Con el tiempo, su esposo se enfermó gravemente de un tumor en la cabeza que requirió cirugías incluso en otros estados del país, se le hizo difícil regresar al trabajo, por lo que toda la carga recayó sobre Rita.

Su especialidad era la cocina; tenía un restaurante donde servía todos los días a trabajadores de la compañía petrolera. El menú era muy variado y delicioso. El restaurante siempre estaba lleno de gente, ella se había hecho famosa por sus delicias. Era celosa de sus recetas porque las perfeccionaba todos los días y las consideraba su tesoro.

Nunca estuvo quieta. Tomó muchos cursos en la escuela local de artes y manualidades para complementar sus habilidades. Gracias a lo que aprendió, podía coser muy bien ropa, edredones y cojines; incluso hacía vestidos para sus nietos en diciembre. También hacía pasteles, muñecas y arreglos florales, incluyendo los arreglos utilizados en funerales y muchas otras cosas.

Cuando había fiestas y eventos donde vivía, se le encargaba hacer los aperitivos, en grandes cantidades, 1000, 2000 e incluso 5000 bocaditos para las fiestas. Cuando los pedidos eran de una cantidad tan grande, todos los nietos se ponían manos a la obra, siguiendo sus instrucciones para que todo fuera perfecto y a tiempo, porque ella era muy responsable con todos los pedidos que recibía.

pastelitos de carne

Con este negocio, le fue muy bien y sus nietos aprendieron de este oficio. Todavía hacemos su receta típica de pasteles fritos rellenos de carne con papa, son un éxito y la historia se repite; cuando las personas los prueban, quieren comer más y más. Esto ha sido una alternativa para obtener ingresos extra.

A Rita le hacía feliz que sus hijos comieran su comida. Le alegraba tenerlos todos juntos cuando era hora de comer, y se entristecía cuando había desunión y riñas entre ellos. Esto la afectó mucho durante toda su vida, incluso hasta la muerte.

La recordamos con mucho cariño, sus nietos, y ahora sus bisnietos como yo, que aun sin conocerla aprendí de su ejemplo de trabajo digno, el esfuerzo y la perseverancia constante en el desarrollo de habilidades que pueden convertirse en oportunidades en el futuro.